´La mejor herencia que les dejo a mis hijos, especialmente a mi hija, es el amor por la lectura´


11:35 horas. Biblioteca del IES Poeta. Ha terminado el recreo y entre estantes y montañas de libros encontramos a Manuel López Hidalgo, profesor de Lengua Castellana y Literatura, coordinador de la biblioteca, 57 años, 33 en la docencia, de los que 30 los ha pasado en el centro más antiguo de Chiclana. Afable, cercano, cariñoso, amable, culto son algunos de los adjetivos que definen a este amante de la lectura, del deporte de caminar y de la guitarra. 

PREGUNTA: Manuel, usted ha pasado mucho tiempo en este lugar. ¿Cómo valora la biblioteca del centro?

RESPUESTA: (Pensativo) ¡Ufff! Yo la valoro… (Mira alrededor). La historia de la biblioteca del centro es curiosa porque se han cambiado los espacios. Antes esto era la sala del profesorado y había un muro dentro de la biblioteca que separaba la sala de lectura del depósito de libros. Ahora todos los libros son visibles, pero antes estaban almacenados y no se podía acceder a ellos. Actualmente hay más luz y el espacio es más acogedor que hace cinco años. Se ha ganado bastante en la biblioteca, pero aún quedan muchas cosas por hacer, porque hay que estar siempre pendiente, revisando, catalogando, pero es un trabajo que me gusta, pues se le ayuda y orienta al alumnado en la búsqueda de un libro. 

P: Como buen lector, ¿qué tipo de lecturas disfruta más?

R: (Pensativo) Me gustan géneros dispares. Me encanta la novela histórica, el ensayo, la poesía… Ahora estoy leyendo una obra de Ian Gibson titulada Ligero de equipaje, que juega con un verso de Antonio Machado “me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar” en el que el poeta expresa que quiere terminar su vida ligero de equipaje, sin cargas, y de hecho él murió en el exilio, en Collioure. (Piensa unos segundos). Muchas veces la vida de estudiante no tiene nada que ver con lo que haces en el futuro y otro libro que estoy leyendo y que no me está gustando es Las olas del tiempo perdido de Sandra Barneda. Pocas veces he dejado un libro sin terminar su lectura y este me está costando. 

P: ¿Cuál es su libro o autor favorito? ¿Por qué?

R: (Pensativo) Tendría difícil decidirme por un libro favorito. Os lo puedo decir por épocas. Así, en el siglo XIX, hay un libro al que le tengo un especial cariño, como es La Regenta de Clarín, que sigue a Madame Bovary, de Gustave Flaubert, sobre la historia de un adulterio. Otros autores que me gustan son Galdós, en especial una obra que se conoce poco como es Miau, Larra, los autores del naturalismo español también son buenos. Un libro que me encanta es El Quijote, pero para leerlo hay que poseer una cierta madurez literaria. Cervantes juega con la parodia de los libros de caballerías y usa expresiones en desuso ya en su época para adaptar el lenguaje. Del siglo XX destaco a escritoras como Carmen Laforet, Almudena Grandes, Carmen Martín Gaite, autora de El cuarto de atrás que es lectura de segundo de bachillerato y a los novelistas hispanoamericanos como García Márquez, Vargas Llosa o Isabel Allende. A esta última   le tengo especial cariño por la complicidad que tengo con mi hija a la hora de regalarnos libros que nos intercambiamos y comentamos. La mejor herencia que les dejo a mis hijos, especialmente a mi hija, es el amor por la lectura. Una novela que nos llamó mucha la atención  fue Paula, libro muy sincero en que Isabel Allende  trata el tema de la muerte de una hija. El último libro que he leído de ella es Violeta, en el que hace un recorrido por 100 años que vive el personaje desde 1919 hasta 2019. De la actualidad me gustan Julia Navarro y Laura Gallego. 

P: ¿Qué libro de los que ha leído recomienda a los jóvenes de nuestra edad?

R: (Se levanta y recorre las estanterías de la biblioteca) Cualquier libro de Laura Gallego, joven escritora, o de Jaume Sierra i Fabra serían una buena lectura. 

P: Machado dijo: Caminante no hay camino… ¿Cómo ha sido su camino en el Poeta?

R: Yo no vivo en Chiclana. Si el Poeta no me hubiese gustado y no me hubiese dado las alegrías de estos años, estaría ya en San Fernando. Me identifico totalmente con Chiclana, con el carácter de su gente, tengo amigos, conozco a muchos alumnos… El paso del tiempo no me ha afectado y no he perdido la ilusión, ni por el cansancio de la edad. No me resulta pesado dar clase y siempre he venido con ilusión a trabajar a pesar de los problemas familiares y los imprevistos. Eso es lo que me llevo. 

Manuel transmite durante la entrevista una amalgama de sensaciones: el sosiego y la serenidad del profesional que ha cumplido con creces en su trabajo; la ilusión por abrir el mundo de la fantasía y la ficción literaria a los jóvenes; el amor en su amplio sentido por los que le rodean en su familia y hacia sus amigos; la afabilidad y la bondad de una persona con una profunda sensibilidad; y sobre todo, la paz de quien se ha ganado el respeto a lo largo de una vida dedicada a la enseñanza. 

P: ¿Podría contarnos alguna anécdota de sus años en el Poeta?

R: (Se ríe) Hay muchísimas. El primer año llegué recién casado y me tocó dar la asignatura que ya no existe, la EATP. Se trataba de una asignatura de teatro. Empecé con mucha ilusión. Sin embargo, me di cuenta de que esa materia se la habían asignado a un tipo de alumnado con poca motivación así que me entraron ganas de llorar. Me encontré con un grupo de díscolos y cuando les propuse representar una obra de teatro empezaron a animarse, pero no se aprendían el papel, faltaban a clase. Así que se me ocurrió hacer algo alternativo, mezcla de musical y de teatro y a partir de un texto de Pablo Neruda fusionamos el tango y los bailes indígenas. Otra vez representamos El ahogado más hermoso del mundo, un cuento de Gabriel García Márquez y una chica, María Jesús lo memorizó completamente y el chico que hacía de muerto preguntaba qué tenía que hacer y yo le respondía que nada, hacerse el muerto. La verdad es que quedó muy bien. Otros años impartí la asignatura de Medios de comunicación, tuve la oportunidad de acceder al aula de informática y en la incipiente internet y una chica, cuando encendió el ordenador vio la imagen de un hombre desnudo y mi primer impulso fue darle un golpe al monitor. Además, pudimos asistir al programa Las mil y una noches de Joaquín Petit del que guardo un grato recuerdo. 

P: Después de tantos años, ¿quiénes han sido y son los mayores apoyos para usted en el centro?

R: Indudablemente tengo y he tenido muy buenos compañeros: Ana Alonso, Cristina, Alfonso, Ana Martín, Mercedes… Ana Alonso formó el grupo de coeducación y pusieron de relieve en aquella época temas como el maltrato, la igualdad y la diferencia entre chicos y chicas. También hay compañeros en el departamento como Javier, María José Tenor, Antonio Sánchez, además de los compañeros actuales. Y luego tengo otro que es como un hermano para mí, que es Ángel Gil, profesor de Biología, con el que hice un buen equipo cuando estuvimos en el equipo directivo. 

P: ¿Por qué motivo es profesor?

R: Mira (se toca la cabeza). Desde pequeño he tenido la vocación por enseñar. Luego quise ser arquitecto y periodista. Pero en 2º de BUP (en la actualidad equivale a 4º de ESO) me dio clases de Literatura una profesora que se llamaba Milagros. Me encantaron aquellas clases y encontré el sentido de mi vida, ese vivir otras vidas, la evasión a otros mundos, el disfrute de la literatura. 

P: Si tuviese la oportunidad de revertir el tiempo, ¿habría estudiado otro ámbito?

R: (Pensativo) Yo creo que no. Admiro el periodismo y ahora, en estos tiempos de guerra, me acuerdo de Arturo Pérez-Reverte y de cómo cubrió la guerra de los Balcanes. En los conflictos actuales veo a los periodistas jugándose la vida y muchos fallecen por acercarnos la información, especialmente en países con mayor represión como en México. 

P: ¿Qué consejo le daría al alumnado que quiere estudiar Filología Hispánica?

R: Le tiene que gustar la enseñanza porque si quiere dedicarse a la investigación va a pasar hambre. Otra salida es la enseñanza del español como segunda lengua, que lo he aprendido de mi mujer. A este alumnado sí le diría que complementase los estudios de Hispánica con el mayor número de lenguas extranjeras, de idiomas, que abren muchas puertas. 

P: ¿Cuál fue su asignatura favorita en el instituto?

R: Sin lugar a dudas Lengua y Literatura, pero también Historia y la Historia del Arte es una materia que me apasiona. De hecho el año pasado adquirimos para la biblioteca una colección de historia del arte en cómic. 

Manuel vuelve a levantarse, como hizo para buscar los libros de Laura Gallego o de Sierra i Fabra. Muestra la colección de historia del arte en cómic. Hojea las páginas y las enseña al alumnado. Disfruta de los tesoros que se guardan entre las estanterías mientras escudriña las reacciones del alumnado y le satisface que vuelva a por otro libro.

P: ¿Es más de Lengua o de Literatura?

R: (Pensativo) Durante muchos años fui más de Lengua. Hace años eran dos materias separadas y el profesorado solía impartir o una u otra. Desde que se unificaron en Lengua Castellana y Literatura las disfruto por igual. 

P: ¿Cuál es la parte de la Lengua que a su juicio resulta más compleja?

R: ¿Más compleja? (Piensa) Sin duda alguna la sintaxis de la oración compuesta. Pero hay otra parte más aislada relacionada con los registros, los niveles de la lengua, la psicolingüística. Uno de los libros más interesantes  que he leído es El infinito en un junco, de Irene Vallejo, que versa sobre los orígenes de la escritura y su evolución en el mundo. 

P: El alumnado generalmente piensa que muchas de las asignaturas, como el Latín, no sirven para su futuro. ¿Qué opinión le merece este argumento?

R: Vamos a ver… Yo creo que todas las asignaturas tienen utilidad. A veces por distintos motivos el profesorado no conecta con el alumnado. Para un filólogo el latín es fundamental. Es como si yo quisiera estudiar la historia de mi familia pero no quisiera saber nada de mi madre. Toda materia es útil en cuanto tú le veas la utilidad. En lengua, por ejemplo, el latín sirve para comprender los prefijos, los sufijos, los tecnicismos…

P:  El profesorado veterano por lo general habla de que antes había más respeto en las aulas. ¿Tiene el profesorado nuevo algo de quijotesco al dedicarse a la enseñanza en estos tiempos?

R: (Se ríe) No sé. Hoy en día cualquier profesión puede ser quijotesca. Es verdad que el alumnado es más díscolo que antes. La enseñanza siempre ha sido una actividad controvertida. En la actualidad hay dificultades principalmente por la tecnología y las clases son entorpecidas por los móviles y las redes sociales. Antiguamente era más fácil puesto que la enseñanza no era obligatoria en el instituto y el alumnado con 14 años que terminaba la EGB ya no estaba obligado a seguir con los estudios. Cuando se cambió el sistema educativo la situación empeoró porque el alumnado estaba obligatoriamente escolarizado hasta los 16 años. Es verdad que el trato con el alumnado era antes más directo, pero yo no diría que el profesorado que empieza ahora tenga algo de quijotesco. 

P: Siguiendo a Jorge Manrique en sus Coplas, ¿cualquier tiempo pasado fue mejor?

R: (Piensa) Yo no estoy totalmente de acuerdo. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? Eso es un tópico. Idealizar el pasado tiene el problema de disfrazar la realidad. El ser humano tiene capacidad de resiliencia y la gente siempre consigue salir adelante. Cada época tiene sus aspectos buenos y malos. 

P: ¿Qué cursos han sido el más entrañable y el de peor recuerdo desde que empezó a trabajar?

R: ¿El más entrañable? (Duda) Siempre intento sacar algo positivo de todos los cursos. En los últimos años, por ejemplo, me he encontrado con cursos muy buenos en ciencias y en este año, curiosamente, el segundo de bachillerato de artes es muy buen curso, frente a lo que se suele pensar. Creo que los peores años fueron aquellos en los que los centros no nos habíamos adaptado a la realidad de la enseñanza obligatoria hasta los 16 años y nos encontrábamos con los “revientaclases” que se enfrentaban al profesorado porque no querían estar en el instituto. Una vez que se asumió con el paso del tiempo ya no hubo problemas. 

P: ¿A qué se va a dedicar cuando se jubile?

R: (Ríe) Es una buena pregunta. Cuando le ves las orejas al lobo te planteas qué va a ser de tu vida. Aún no me lo he planteado en profundidad. Me gusta caminar, hacer senderismo, leer, tocar la guitarra… No sé si seré abuelo, pero si lo soy, me gustaría estar con mis nietos, con la familia. (Piensa) En cualquier caso, tengo la capacidad de desconectar y trataré de hacer lo que me gusta y ahora con el trabajo no puedo hacerlo al cien por cien. Es decir, hacer las cosas con más tranquilidad y pensar que he dado una gran parte de mi vida de estos treinta y cinco o treinta y seis años en trabajar por y para los demás. Entonces controlaré el tiempo y decidiré qué hacer con ese tiempo. Ahora quiero no pensar mucho ni agobiarme. 

P: Machado también habló de las estelas que se deja en el mar. ¿Cuál es la estela que deja en todos estos años de trabajo?

R: No sé… Las estelas que vamos dejando… El profesorado deja mucha huella buena y mala en el alumnado. A cada promoción hay que darle lo mejor de uno mismo. Enseñar es acompañar al alumnado en el proceso de aprendizaje y digo acompañar porque no soy policía ni juez. Las estelas que voy dejando son la lectura, el juicio crítico, el entender la vida, la satisfacción de que la biblioteca esté como está ahora mismo aunque siempre se pueda mejorar… En fin, contribuir a la afición por la lectura en tantas generaciones, en el amor a la vida, al diálogo y a la reflexión. 

Se cierra la entrevista. El ratón de biblioteca está en su hábitat de libros. Mira a los asistentes con esos ojos que encierran tantos conocimientos, tantas historias vividas entre los muros del IES Poeta, tantos recuerdos, tantas enseñanzas de lengua, de literatura y de la vida, tantos buenos consejos. Esos son los ojos de un gran profesional de la enseñanza y, sobre todo, de una gran persona. 

Manuel López Hidalgo, es profesor de Lengua Castellana y Literatura del IES Poeta García Gutiérrez desde septiembre de 1994, si bien estuvo en el centro en el curso 1991-1992.  En el curso 2000-2001 fue jefe de estudios y a lo largo de estos estos años ha sido jefe del departamento de Lengua Castellana y Literatura, tutor de grupo, tutor de orientación y coordinador de biblioteca. Oriundo de Alcalá la Real, provincia de Jaén, se considera gaditano, pues lleva viviendo en la provincia más de media vida. 

Esta entrevista fue realizada en el curso 2023-2024 por el grupo de Revista de 4º de ESO. Se publica ahora con motivo de la jubilación de nuestro compañero y profesor Manuel López Hidalgo.